
•Gemelos•
El hombre duplicado ~ José Saramago
Rebobinó la cinta, pasó otra vez por la cara del recepcionista, la mujer joven y guapa volvió a entrar en el hotel, volvió a decir que se llama Inés de Castro y que tenía una reserva, ahora si, aquí está, la imagen fija del recepcionista mirando de frente a quien le miraba a él. Tertuliano Máximo Alfonso se levantó del sillón, se arrodilló delante del televisor, la cara tan pegada a la pantalla como le permitía la visión, Soy yo, dijo, y otra vez sintió que se le erizaba el pelo del cuerpo, lo que allí se veía no era verdad, no podía ser verdad, cualquier persona equilibrada que estuviera presente por casualidad lo tranquilizaría. [...]
Es necesario decir que si Tertuliano Máximo Alfonso no le encontró gracia la primera vez, mucho menos la segunda. Había regresado a la primera imagen, esa en que el recepcionista, en primer plano, mira de frente a Inés de Castro, y analizaba, minucioso, la imagen, trazo a trazo, facción a facción, Salvo unas leves diferencias, pensó, el bigote sobre todo, el corte de pelo distinto, la cara menos rellena, es igual que yo. Se sentía tranquilo ahora, sin duda la semejanza era, por así decirlo, asombrosa, pero no pasaba de eso, semejanzas no faltan en el mundo, véanse los gemelos, por ejemplo, lo que sería de admirar es que habiendo más de seis mil millones de personas en el planeta no se encontrasen al menos dos iguales. Que nunca podrían ser exactamente iguales, iguales en todo, ya se sabe, dijo, como si estuviese conversando con ese su otro yo que lo miraba desde dentro del televisor. De nuevo sentado en el sillón [...] tomó distraído la caja de la película, recorrió una vez más con los ojos que allí se escribía y mostraba, los rostros sonrientes de los actores principales, un breve resumen de la historia, y también, abajo, la ficha técnica, en letra pequeña, y la fecha de la película. Ya tiene cinco años, murmuró, al mismo tiempo que recodaba que eso mismo le había dicho el colega de Matemáticas. Cinco años ya, repitió, y, de repente, el mundo dio otra sacudida, no era el efecto de la impalpable y misteriosa presencia lo que lo había despertado, era algo concreto, y no sólo concreto también documentable. Con las manos trémulas abrió y cerró cajones, de ellos desentrañó sobres con negativos y copias fotográficas, esparció todo en la mesa, por fin encontró lo que buscaba, un retrato suyo de hacía cinco años. Tenía bigote, el corte de pelo distinto, la cara menos rellena.
José Saramago últimamente me ha causado muchas... alegrías (?) en estos dos meses que han pasado. Gracias (?) a él personas nuevas han llegado a mi vida y otras regresado. Me ha gustado más Ensayo sobre la Ceguera, libro que me dejaron leer en la escuela, pero que por recomendación de un amigo (o al menos eso creo yo) estoy leyendo. El libro me lo prestó él en una salida donde acordamos cambiar nuestros libros....me pregunto si nos veremos cuando los terminemos...
Por ahora voy en la página 102 y me faltan como 300 y algo....no sé cuando lo termine, pero quiero hacerlo ya! Creo que el libro fue una buena excusa para generar más encuentros luego...algo en mi quiere saber más de él.
¿Cómo saber quienes somos?¿Qué nos define como personas únicas e individuales? ¿Podríamos intercambiarnos con nuestro doble sin que nuestros allegados lo percibiesen?
La última pregunta me recuerda a que mi hermana se parece mucho a mi. Pero ahora he descubierto muchas diferencias que la gente, siendo la primera vez que nos ve; nos confunde como "dos gotas de agua".
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