"Tan sólo soy una chica delante de un chico
pidiéndole que la quiera. Julia Roberts (Notting Hill)"
pidiéndole que la quiera. Julia Roberts (Notting Hill)"
~ Invierno
¿De dónde proviene aquel ruido?. Apenas era conciente de aquello que alteraba mis pensamientos mientras gran parte de mi estaba concentrada en aquel individuo que ocupaba su lugar habitual en la barra. Estaba encantada de verlo siempre en la cafetería. Desde la primera vez que lo vi quedé en el estado de "hechizada"...la fecha exacta fue el 13 de marzo, en aquel entonces no había pedido un café sino algo para comer, llevaba unos vaqueros desgastados, una camisa verde oscuro y ...
"tin, tin, tin" Otra vez el ruido. Parecía que mis pensamientos tuvieran latidos pero en realidad el ruido provenía de los movimientos que le daba a mi cucharita sobre el fondo de mi taza combinando el líquido oscuro y la miel. Imposible que sea el de él, estaba muy lejos...a tres mesas de distancia.
No importaba, podía contemplarlo.
El ruido cesó.
- ¿Cuánto es?-. Mi corazón dio un salto al escuchar su voz y producto de eso mi cucharita impactó sobre la mesa. No me había dado cuenta de que estaba en el aire. ¿o yo estaba en el aire?.
Cogí dos servilletas de forma torpe y se cayeron las demás sobre la mesa. Me había vuelto sobre la realidad de la manera más patética. Limpié rápido lo poco de café que había salpicado y puse el resto en orden. Eso me distrajo. Había terminado su taza y ahora la estaba pagando. Yo no le había dado ni un sorbo a la mía... se me había olvidado. El café era una excusa para estar ahí.
¿Tenía que ser siempre así: verlo a escondidas? ¿Conformarme con un café y algunos minutos sobre una mesa? ¿Cuándo dejaré de ser cobarde?
Se levantó de la silla y yo seguí sus movimientos desde mi lugar. Se limpió la boca, revisó su celular, arregló su chaqueta negra y me miró. Mi corazón se desbocó en el momento en que nuestras miradas se cruzaron. Me sumergí en aquel líquido con sabor a miel que contenía sus ojos.
¡Era la primera vez que me miraba!
La sostuve durante algunos segundos, observando su piel, su rostro bronceado, sus labios, su nariz... hasta cuando avanzó, hiperventilé y bajé la mirada hacia mi regazo, tímida. Pasó por mi lado y sentí su aroma en el ambiente. Aspiré profundo, mi dedos formaron un puño y sentí que el momento había llegado. Todo iba a ser diferente.
- ¿Cuánto es?-. Mi corazón dio un salto al escuchar su voz y producto de eso mi cucharita impactó sobre la mesa. No me había dado cuenta de que estaba en el aire. ¿o yo estaba en el aire?.
Cogí dos servilletas de forma torpe y se cayeron las demás sobre la mesa. Me había vuelto sobre la realidad de la manera más patética. Limpié rápido lo poco de café que había salpicado y puse el resto en orden. Eso me distrajo. Había terminado su taza y ahora la estaba pagando. Yo no le había dado ni un sorbo a la mía... se me había olvidado. El café era una excusa para estar ahí.
¿Tenía que ser siempre así: verlo a escondidas? ¿Conformarme con un café y algunos minutos sobre una mesa? ¿Cuándo dejaré de ser cobarde?
Se levantó de la silla y yo seguí sus movimientos desde mi lugar. Se limpió la boca, revisó su celular, arregló su chaqueta negra y me miró. Mi corazón se desbocó en el momento en que nuestras miradas se cruzaron. Me sumergí en aquel líquido con sabor a miel que contenía sus ojos.
¡Era la primera vez que me miraba!
La sostuve durante algunos segundos, observando su piel, su rostro bronceado, sus labios, su nariz... hasta cuando avanzó, hiperventilé y bajé la mirada hacia mi regazo, tímida. Pasó por mi lado y sentí su aroma en el ambiente. Aspiré profundo, mi dedos formaron un puño y sentí que el momento había llegado. Todo iba a ser diferente.
Estaba segura.
Me levanté de mi mesa, dejé el suficiente dinero sobre la misma y partí tras él. Afuera llovía.
Me levanté de mi mesa, dejé el suficiente dinero sobre la misma y partí tras él. Afuera llovía.
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