Grité.
Respiraba agitada sentada sobre la cama y permanecí en esa posición varios segundos hasta que se me pasara el susto. Las gotas de sudor recorrían mi frente, mis mejillas y empapaba algunos mechones rebeldes de mi pelo. Aquel sueño fue tan vivo que me costó trabajo reconocer que era un recuerdo, cada vez más intenso que los demás. Pensé que estaba ahí otra vez como había ocurrido hace años, aún podía sentir sus brazos rodeandome por completo y la calidez de su pecho al acurrucarme....
Me encontraba sola en mi habitación. Totalmente obscura. Mis manos rebuscaron desesperadamente entre las sábanas arrugadas algo que no encontraron. El corazón me dolió cuando se rindieron, cayendo sobre la cama flácidas y vacías.
Pestañeé varias veces evitando el líquido que tenía ganas de salir por mis ojos. No quería hacerlo una vez más.
Prendí la lampara que se encontraba a mi costado y escribí algunas incoherencias para desahogarme. No sé cuanto tiempo pasó hasta que mis parpados comenzaron a tener peso y se caían al igual que mi cabeza sobre la pared.
Volví a acostarme sobre la cama, tape mi cara con la almohada e intenté no pensar en algo en absoluto.
El silencio no está tan mal
Hasta que veo mis manos y me siento triste
Ya que los espacios entre mis dedos
son donde los tuyos encajan perfectamente.
[Huésped~ Lo modifiqué un poco]
1 comentario:
oscuridad*
yom x'D
Si, me gusta esa última frase y si, qué desesperantes son los sueños cuando sabes que al despertar no habrá nada!
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