Ayer me di cuenta que de ese adiós, había marcado el final. (adiós-cuanto odio esa palabra.)
Era en esas conversaciones al aire libre, improvisado y aburrido. En las que el silencio te ensordece los oídos y lo interrumpes con un recuerdo de la infancia. De casualidad-pero muchas veces a propósito-sale un gruñido de frustración y enojo. La otra persona- que por ironías es feliz, o está libre de cualquier perturbación- pregunta que sucede e inconscientemente lo vomitas todo. Luego viene el punto de vista. El típico punto de vista coherente, razonable y totalmente opuesto al tuyo que no hace más que alterarte. Te enojas, te sacan de quicio, crees tener razón y lo justificas hasta el cansancio(aún sabiendo de que llevas todas las de perder.)
Por último, para no hacerlo más largo ya que estás ofuscada y quieres que terminé de una vez, llega el gran final: Dar la razón que en realidad más tarde se convierte en resignación.
Te cansas y te agotas.
Y otra vez vuelve a comenzar todo. Pero esta vez la conversación es con el subconsciente, rebuscando y analizando los dos, que hicieron mal. La mente se vuelve como un cine montado en la noche, al frente una pantalla gigante con los recuerdos desfilando y tú el espectador, sentado en una silla solo; retrocediendo, deteniendo o adelantando las escenas para encontrar en ellas el error.
Los recuerdos:
~Ayer fingí que estaba bien riendo y tomando fotos en las que mi sonrisa se convertía en una mueca sin sentido. Era incomodo, pero necesario.
~Ayer no pude dormir.
~Ayer las palabras, los diálogos y los actos se volvían reales.
~Ayer volví a ver algo que tenía verde y morado.
~Ayer me enojé con mi mamá.
~Ayer escribí hasta el cansancio.
~Ayer me entraron tantas ganas de volver el tiempo atrás.
~Ayer quise tener 7 años y estar en casa de mi abuela.
~Ayer volví a pensar en él.
~Ayer....
Adiós, adiós, adiós...
Merde. Tiras el control, y te vas corriendo a la realidad. Estás en tu cama, pones la almohada sobre tu cara e intentas pensar en nada.
Pero no puedes.
[Sí, ya lo sé. Es malo pensar en el pasado.
Pero a veces no puedo evitarlo.]
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