- ¿Crees en el destino, Cassie? ¿En la clase de situaciones que no tienen lógica pero terminan siendo un recuerdo importante en nuestra vida? ¿En las personas que aparecen de la nada y ponen tu mundo patas arriba?
- No estoy segura – confesó, tragando saliva.
Daniel apartó la mano de su pecho y apoyó la frente en la de ella.
- Te deseo, Cassie. Con cada fibra de mi ser.
- No estoy segura – confesó, tragando saliva.
Daniel apartó la mano de su pecho y apoyó la frente en la de ella.
- Te deseo, Cassie. Con cada fibra de mi ser.
Merde, estoy harta de verte.
Harta, harta, harta, harta.
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