¿Qué diferencia hay entre saber que tú te has sentado en esta silla que casi puedo tocar desde mi cama o bien en otra situada a doscientos kilómetros de mí?
Pues ahora he comprendido que el universo es solo un pasillo por el aire, que en la noche el espacio se ensambla y, por él, tiendo mis raíles hacia ti.
Aunque no vengas, aunque en este momento no vengas, sabe que estamos juntos en un enorme plano, en una mínima cuartilla. Parecería que estamos solos, él en su habitación, yo por los andenes, parecería que somos puntos aislados en el papel,
pero una mano viene y lo dobla por la mitad.
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