Fue totalmente extraño lo primero que sentí: Nada.
Luego: Nada.
Y por último: Nada.
El momento que siempre quise y llegó no me producía
el más mínimo sentimiento de ilusión que antes me causaba.
Las palabras se habían perdido, los significados huyeron
y todo se volvió un caos de emociones indescriptibles.
Irónico, ahora ya no quería algo.
En realidad, no sé que es lo que quiero.
2 comentarios:
Entiendo, entiendo, entiendo
Ahora entiendo con la explicación.
Ugh!
qué atroz quele haya pasado eso.
Es que el cruzar esa línea que divide los sentimientos, son cosas y líneas y puertas que no se van a poder cerrar nuevamente.
"Porque cuesta tomar decisiones, porque sé que va a doler"
umm... suele pasar..
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